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Rahasya Minerals

Colgante de Amonite - Pieza única

Colgante de Amonite - Pieza única

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Colgante de Amonite natural montado en plata.

Significado y energía

El amonite se asocia con la transformación, los ciclos de la vida y la evolución personal. Su característica forma de espiral simboliza el movimiento continuo, recordándonos que la vida está formada por etapas y que cada experiencia puede llevarnos hacia una nueva versión de nosotros mismos.

También se relaciona con la conexión con el pasado y con la sabiduría acumulada a lo largo del tiempo. Al tratarse de un fósil de millones de años, es considerado un símbolo de memoria, resistencia y conexión con la historia de la Tierra.

Su forma en espiral se vincula tradicionalmente con la renovación y el crecimiento, ayudando a representar esos momentos en los que necesitamos cerrar un ciclo para comenzar otro. Por ello, suele utilizarse como símbolo de transformación, evolución y adaptación a los cambios de la vida.

Además, el amonite también se relaciona con el enraizamiento y la estabilidad, conectándolo con la energía de la tierra y con la sensación de avanzar sin perder nuestras raíces.

Curiosidad

Los amonites fueron animales marinos pertenecientes al grupo de los cefalópodos, relacionados con los actuales calamares, sepias y pulpos. Vivieron en los océanos durante millones de años y desaparecieron al final del Cretácico, hace aproximadamente 66 millones de años, junto con muchas otras especies durante la gran extinción que marcó el final de la Era Mesozoica.

Su característica concha enrollada estaba dividida en cámaras internas que el animal utilizaba para regular su flotabilidad. Al observar un fósil, estas cámaras y la forma espiral de la concha son las responsables de su aspecto tan reconocible.

El nombre «amonite» procede de los antiguos griegos, que relacionaron la forma de estos fósiles con los cuernos del dios Amón y los llamaron Cornu Ammonis, «cuernos de Amón». Durante siglos, mucho antes de comprender su verdadero origen, distintas culturas interpretaron los amonites como serpientes convertidas en piedra y les atribuyeron propiedades protectoras y mágicas.

Cada amonite es, en cierto modo, una pequeña cápsula del tiempo: una pieza de un organismo que vivió en los antiguos océanos de la Tierra y cuya historia quedó conservada en la roca durante millones de años.

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